Aceptación y tartamudez

Aceptación y tartamudez

En un post anterior, hablamos de la resiliencia como la capacidad que tenemos de aceptar las situaciones negativas, como las afrontamos y como resurgimos de las mismas.

Si hablamos de las personas que tartamudean, la aceptación de su realidad es un aprendizaje en que, con cada “mala experiencia”, se va evolucionando hasta alcanzar el nivel de consciencia necesario para comprender que todo lo ocurrido son sucesos que hay que vivir para así, alcanzar el mayor potencial posible.

Según una frase del Dalai Lama, “Aceptar, no es resignación, pero nada hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no se puede cambiar”.

La aceptación de la realidad de  las personas que tartamudean, va a liberar todas las emociones negativas acumuladas a lo largo de la vida. Trabajar en liberar esas emociones negativas va a ayudar a enfocar la vida de estas personas para ser más felices.

Las personas que tartamudean, cuando aceptan su tartamudez, comienzan a vivir con plenitud su nueva vida. La tartamudez no ha de ser un impedimento para lograr los objetivos que se propongan, al contrario, gracias a su esfuerzo y a aceptar esa situación comienzan a ser conscientes de todo el potencial oculto que han adquirido a lo largo de su vida.

En este post, hablamos de aceptación y aceptar es el primer paso para entender que  hay que vivir con lo que somos, con lo que nos gusta y con lo que nos gusta un poco menos de nosotros y es a partir de ese punto cuando somos conscientes de todo lo que somos y lo que podemos conseguir.